Además de esta parte científica, otra cosa buena que tienen los congresos nacionales es el reencuentro con compañeros, que por los avatares de la vida muchas veces has perdido el contacto con ellos. Siempre es agradable volverles a ver y compartir tertulias. Conocer también a las “nuevas incorporaciones” de residentes de la especialidad o médicos ya especialistas jóvenes es otro de los buenos momentos, pues en cierta manera te vas dando cuenta de cómo está evolucionando la especialidad y de cómo va aumentando la familia de oncólogos radioterapeutas. Comparado con otras especialidades nuestro número de especialistas es ostensiblemente menor, por lo que se hace fácil ver caras conocidas.
Así que queridos lectores, en los próximos días estaré en Vigo intentando empaparme bien de ciencia. Espero poder escribir un “post” con los acontecimientos y avances que puedan ser de interés y ayuda para todos.