Han pasado 6 meses ya desde que nos trasladamos. Estamos como niños con zapatos nuevos. Estrenamos un servicio con dos nuevos aceleradores que nos van a permitir mejorar mucho la calidad de vida de los pacientes. Andamos poco a poco, pero con paso seguro. Toca desaprender y aprender de nuevo muchas cosas. Es tiempo de comenzar otra etapa, otros retos, otras ilusiones. Tiempo de comenzar de cero.
Cineterapia oncológica: Stopped on track. (Detenido en el camino) Alemania. Andreas Dresen. 2011
La forma de vivir este proceso de muerte y duelo se vive de forma distinta por los distintos personajes que conforman el filme. La hija de 14 años permanece extrañamente ajena, como si la idea de la muerte para una adolescente fuera algo demasiado lejano. Los amigos, incluso algunos familiares, se sienten incómodos con la idea de la muerte. Por su parte, Frank intenta sobreponerse a lo inevitable: los crecientes síntomas de la enfermedad y el tratamiento médico. En una escena, Frank y Simone empiezan a besarse con una intimidad y delicadeza que ilustra en unos segundos todo lo que han tenido y lo que están a punto de perder. La decisión de seguir los cuidados en casa será para Simone un ejercicio extremo de amor y pondrá a prueba la fortaleza de los sentimientos de todos.
Por la ventana, el año toca a su fin. Primero se ve como caen las últimas hojas de los árboles. Luego es el invierno que cubre el paisaje de un espeso manto de nieve, blanco y silencioso.
En la web oficial de la película reza esta bonita sinopsis sobre la película:
“El doctor ha dicho la verdad. Los días están contados. ¿Por qué yo y por qué ahora? Un hombre deja atrás a su mujer y a sus hijos, a sus padres, a sus amigos, a sus vecinos y a su antigua amante, a todos aquellos que formaron parte de su vida. Cada día es un pequeño adiós. Las palabras son cada vez menos comunes, el silencio se prolonga cada vez más. Ante la ventana, el año cambia de color. Morir, un último trabajo. Quedarse solo pero sin estar solo está bien, quizás”.
Andreas Dresen, uno de los directores más reputados del cine alemán. De hecho “Stopped on track” fue galardonada como mejor película, mejor director, mejor actor y mejor actor secundario en los premios del cine alemán y seleccionada en Cannes en la sección “Una cierta mirada”, así como en el Festival de las Palmas.
En este enlace pueden ver el comentario del programa “Días de Cine” de La2.
Les dejo con el tráiler de la película. Una magnífica película que nos invita a reflexionar de una forma auténtica y desgarradora sobre el tránsito de la vida a la muerte.
La Hucha de Tomás
Máquina rota
Los aceleradores lineales de electrones poseen una tecnología cada vez más sofisticada. Esta sofisticación en principio es buena, porque gracias a ella podemos afinar más los tratamientos y en consecuencia mejorar su calidad. Sin embargo esta complejidad trae consigo una mayor probabilidad de pequeñas averías o bloqueos de seguridad de muy diversa índole.
Hemos de pensar que cada día antes de iniciar los tratamientos, los técnicos de radioterapia tienen que encender el acelerador lineal de electrones y hacer lo que llamamos una calibración del mismo. Esta calibración consiste en realizar una serie de comprobaciones dosimétricas para verificar que el acelerador lineal de electrones funciona bien y está todo en orden. Estas comprobaciones han de pasar asimismo por el visto bueno del Radiofísico que verifica todo el proceso matutino. Si algo fallara, se ha de empezar de cero. Ante cualquier discrepancia o fallo debe avisarse al Servicio Técnico del acelerador lineal para que subsane el problema.
También puede suceder que en el transcurso de la mañana o de la tarde el acelerador presente algún problema y no permita irradiar. En estos casos se avisa al Radiofísico y posteriormente si es necesario al Servicio Técnico. Como cualquier elemento mecánico o electrónico, puede haber fallos simples o complejos, por lo que el tiempo para que el acelerador lineal vuelva a funcionar es muy variable. Dependerá de si el Servicio Técnico está disponible en la ciudad o hay que esperar que venga de otra provincia, de si se ha estropeado una pieza que haya en “stock” o tengamos que pedirla a fábrica, de si es un problema mecánico, electrónico o informático, etc. Todas estas variables hacen que sea necesario interrumpir la actividad unas horas o incluso algún día hasta resolver por completo el problema. Posteriormente como hemos comentado anteriormente los Radiofísicos verificarán que la avería está resuelta y la unidad de tratamiento se encuentra lista para trabajar con garantías.
Además de las averías, existen otro motivos por los que puede verse parada la actividad de un acelerador lineal. Varias veces al año, y en función de los años de antigüedad de la unidad debe realizarse una revisión en profundidad de muchos elementos. Ello conlleva a un chequeo exhaustivo y minucioso por parte de los ingenieros de la casa comercial del acelerador lineal en cuestión. Esta parada técnica generalmente lleva dos días y unas cuantas horas de trabajo de los radiofísicos que llevarán a cabo una verificación al igual que ocurre con las averías.
Entiendo que estas interrupciones generan malestar a muchos pacientes que están deseosos de acabar sus tratamientos. Algunos también temen por si ello afectara a su enfermedad. Todo ello lo tenemos en cuenta y debemos pensar que lo que está en juego es lo suficientemente importante para que trabajemos porque haya el menor número de interrupciones posible. El estricto control de calidad al que sometemos a nuestras unidades de tratamiento es muy importante, pues sólo así conseguiremos que el número de accidentes sea cero. Esto nos demuestra que la radioterapia es un tratamiento seguro.