Coreografía de protones

Esta es una bonita historia con final feliz que se enmarca en una Unidad de Oncología Radioterápica en Shreveport, Lousiana (EEUU) concretamente en el Willis-Knighton Cancer Center en su Unidad recién estrenada de protonterapia
Sophia Petikas, al igual que otros niños de 12 años le encanta bailar. Hace muchos años le diagnosticaron una importante escoliosis que fue tratada con un corsé ortopédico que tenía que llevar durante 23 horas al día. Su espalda dolorida empeoró y hace dos años, una resonancia magnética que le solicitó su Pediatra, reveló que tenía un tumor a nivel de su médula espinal. El tumor se había extirpado quirúrgicamente en el Hospital de Investigación Infantil St. Jude en Memphis. Sin embargo, el año pasado, las pruebas revelaron que más tumores habían crecido en su médula espinal. En este caso el mejor tratamiento posible era la radioterapia con protones. Ella ha sido la primera paciente pediátrica en recibir este avanzado tratamiento radiooncológico en este centro.
Uno de los miembros del equipo de Oncología Radioterápica llamado Daniel Spair, al conocer su afición por el baile le pidió que el último día de tratamiento le enseñara la coreografía de su baile favorito del momento: Watch me (Whip/Nae-nae) del cantante Silentó. Daniel fue más allá. En su tiempo libre junto con el resto de personal sanitario ensayaron y coordinaron previamente la coreografía a través de un video de YouTube y se calzaron todos con unas “Chuck Taylors”, las zapatillas favoritas de Sophia. De esta guisa, con el uniforme del hospital y complementado con unas gafas de sol, Daniel cumplió con su promesa de aprender el baile el último día de tratamiento. La sorpresa se convirtió en un fantástico flashmob memorable y convertido en una emotiva despedida. Una muestra más de que la humanización de la atención pediátrica es posible.  
Es increíble lo que los médicos, enfermeras y otros profesionales sanitarios son capaces de hacer por sus pacientes. No sólo viven para servir en su carrera profesional, sino que se muestran capaces de ir más allá para hacer que sus pacientes sonrían. 
El Dr. Ben Wilkinson, y el resto del personal del Willis-Knighton Proton Therapy Center decidieron celebrar por todo lo alto su último día de tratamiento. Julia Petikas, madre de Sophia dijo: “Ella estaba abrumada y muy sorprendida. También fue abrumador para mí y mi marido. Estamos contentos por todo lo que hicieron por ella y por lo que siguen haciendo con otras muchas personas para sentirse bien. A Sofía le encanta esa canción, ella tiene una personalidad magnética, burbujeante. Está muy emocionada, pero ella piensa que el centro de atención debe estar en Daniel y el equipo. Ellos son los que hicieron algo especial para ella “.

Este video flashmob ha sido viral desde que fue publicado en YouTube y cuenta ya con más de un millón de visitas. 

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Lipdubs, flashmobs y cintas de video

Desde los tiempos de Lumière, el medio de expresión audiovisual se ha convertido en un importante referente para explicar historias y mover conciencias. El séptimo arte nos ha dado grandes emociones, ilusiones y reflexiones. Muchas veces lo hace divirtiéndonos y entreteniéndonos. A los nuevos tiempos le corresponden también nuevos formatos de expresión artística de carácter más “amateur”. No por ello dejan de carecer de belleza y expresión artística de calidad. Pueden incluso tener la facilidad de conducirnos hacia un mensaje constructivo, reivindicativo o simplemente pueden hacernos valorar la capacidad del ser humano para reinventarse y crear. Algo intrínsecamente humano.
Voy a poner tres ejemplos. El primero es un lipdub o “doblaje de labios” elaborado en la planta de oncohematología del Hospital de Niños de Seattle interpretando la canción de Kelly Clarkson “Stronger” (Más fuerte). Todo un ejemplo de imaginación, de superación y de expresar al mundo su alegría en la adversidad que afortunadamente también la tienen estos niños y que no se la debemos negar nunca.
El segundo es uno de los mejores flahmob  (“multitud instantánea”) que he visto por su magnífica puesta en escena en la estación de Artwerp en Bélgica. Me maravilla ver a tanta gente capaz de hacer algo tan sorprendente y bien hecho en un medio que parece improvisado, pero que probablemente tiene una cuidada preparación previa. También hay otros flasmobs como el hecho en el Royal Victoria Hospital para celebrar el día de la enfermería oncológica o el realizado en Burgos  por un Comercio Justo. 
El tercero y último es una cinta de video (aunque el formato del video sea digital) del psicólogo clínico Fidel Delgado que nos explica en primera persona aprovechando recursos que utiliza habitualmente en sus charlas, para contar el accidente de coche que sufrió junto a su esposa a mediados de mayo de este año que lo tuvo “fuera de combate” durante algunos meses. Ahora ya, casi completamente recuperado, nos cuenta su experiencia de forma sencilla, simpática, original y siempre sorprendente. Un ejemplo de autosuperación. Siempre es de agradecer.

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